Pastor Cesar Aravena de Carahue: “En todo lo que he sufrido, siempre vi la mano del Señor”

Pastor Cesar Aravena de Carahue: “En todo lo que he sufrido, siempre vi la mano del Señor”

  • Posted by Comunicaciones
  • On abril 12, 2018
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“Un hombre de 45 años de edad es el quinto caso de hantavirus confirmado en la Araucanía, en lo que va del 2017. El afectado de iniciales C.A.S. tiene domicilio en la comuna de Carahue y se encuentra con ayuda de oxígeno en el hospital Guillermo Grant Benavente de Concepción”. (BíoBio Noticias, Marzo 2017)

Así informaban los medios de comunicación sobre el contagio de virus hanta que vivió el pastor Cesar Aravena Sandoval a principios del año 2017, quien pastorea, junto a su esposa y familia en la Alianza de Carahue. Pero esta situación dificil no ha sido lo único que le ha tocado vivir, hace unos años atrás vivió un cuadro de estrés que le dejó prácticamente imposibilitado de hacer las cosas más básicas, como vestirse y comer de manera independiente, momentos de angustia y dolor del que saca grandes lecciones.

Al llegar a la casa del pastor, no es precisamente el rostro de una persona enferma lo que encontramos, sino vimos claramente un semblante renovado bajo la voluntad de Dios. Y es que el pastor se ha transformado en un ejemplo tremendo de fe, no solo en su circulo más cercano, sino en la comunidad de Carahue, ha sido un referente de fe inquebrantable ante las adversidades de las cuales hasta el día de hoy sigue dando testimonio. El ánimo con el que nos comparte su experiencia, la manera en que habla, los gestos que utiliza, la pasividad y alegría que manifiesta contándonos las cosas que sufrió, denotan la experiencia de un hombre que, a pesar de lo sufrido, logró sacar solamente respuestas positivas frente a las enfermedades. Una manera de ver la vida que solo Dios nos puede entregar.

– Pastor, quiero que nos cuente un poco acerca de las distintas experiencias personales que ha pasado hasta llegar aquí a la iglesia de Carahue, y como ha visto probada su fe en Dios.

Hay que entender una cosa: caminar en el evangelio no es fácil, y la palabra del Señor así lo dijo. Pero también tenemos la promesa de que Dios siempre va a estar con nosotros, ayudándonos. Y esta palabra se ha cumplido en nuestra familia. Nuestro ministerio ha sido Melipeuco, Cunco y ahora Carahue. Y yo he tenido situaciones bien particulares en el tema de la salud, pasando situaciones difíciles, pero en todo Dios ha estado conmigo y ha bendecido a mi familia. Mis hijos sirven al Señor a pesar de lo que han visto que le ha pasado a su papá.

– ¿Como fue el proceso de estrés que sufrió? Antes de la entrevista nos contaba que tuvo problemas físicos por todo esto, y que  puede afectar hasta los pastores y líderes de una iglesia.

Ese fue un momento muy complicado y difícil. A mí siempre me ha gustado el trabajo de visitación, salir a los campos… ese trabajo me encanta. Y Cunco fue un lugar especial para nosotros, ya que salía siempre a todas partes. Pero la situación que pasé ahí fue muy difícil, ya que yo no sabía que un ser humano puede pasar situaciones como las que pasé. Un día empecé con una especie de zumbido en un oído, luego comencé a tener hipo semanas enteras, y los médicos me decían que esto no tenía explicación. Y un día en una visita al campo, me empecé a sentir mal por lo que un hermano de la iglesia de Curacalco me trajo de vuelta a mi casa, y en el momento en que subí a la camioneta de mi hermano, me borré, me quedé dormido, pero estando consciente de las cosas que pasaban. Los hermanos me trajeron a la casa y al otro día me recuperé, pero ese día fui a ver a mi madre a Lautaro y me volví a sentir mal. Ahí estuve toda la noche sin reaccionar, y solo al día siguiente pude volver a casa. Y desde ese momento mi cuerpo comenzó a no reaccionar, tanto así que mi señora tenía que levantarme, vestirme y darme la comida. Fue tanto que el médico me dijo que mi cerebro había colapsado.

– ¿Pensó que en algún momento que la rutina pastoral que usted llevaba, le podía pasar la cuenta del modo en que le pasó?

Uno no espera eso, porque trabajar en la obra del Señor a uno lo hace feliz. Pero después aprendiendo de estas cosas, aprendí que uno tiene que cuidarse, respetar sus días de descanso y parar si es que se siente cansado. Aprendí que la obra es de Dios, pero que uno también es humano. Todas las cosas siempre van en el descanso, y yo no descansé nunca.

– Todo este proceso que pasó ¿Afectó a su estado de ánimo y fortaleza espiritual?

Bueno, lo único que yo he visto en mi vida, es la mano del Señor. Dios estuvo conmigo en todas esas situaciones. Tuve que aprender que la obra de evangelismo es importantísima, pero igual hay que dejar tiempo para la familia. Y luego de que me mejoré del estrés, he estado mucho más tiempo con mi esposa e hijos. Pero siempre he visto la mano del Señor, y he visto como él me habló y me dijo que tenía que cuidar el área de la salud. Para uno trabajar bien siempre tiene que tener buena salud, sino, no se puede trabajar. Entones esto lo aprendí de esta experiencia que tuve.

LA FE FRENTE A LA ENFERMEDAD

Tal como contábamos, el Pastor Cesar no solo vivió un fuerte cuadro de estrés, sino que durante el año pasado fue uno de los afectados en la región por el Virus Hanta, contagio producido generalmente en zonas rurales por el contacto con el llamado “roedor de cola larga”, y que durante el año pasado tuvo un aumento del 60% en nuevos casos. Esta enfermedad, la cual puede afectar a los riñones o pulmones hasta producir la muerte, mantuvo grave al pastor en un hospital de Concepción.

– Otro de los procesos difíciles que usted vivió fue el contagio de virus hanta, enfermedad que hasta hoy significa muerte ¿Como fue todo lo que vivió sufriendo esta enfermedad?

En febrero del año pasado con mi señora nos compramos una parcela en la cordillera. Y cuando la voy a limpiar, me contagio de hanta en aquel lugar. El contagio fue como la primera semana de febrero, pero el virus se activó después del 20 de ese mes. Entonces cuando yo llego al hospital, tuve que contar lo que me pasó, y gracias a Dios los enfermeros hicieron enseguida el informe. En primera instancia no se mostró el contagio, pero en segunda instancia salió positivo. Sinceramente yo no pensé que me iba a morir. Cuando el doctor me dijo “usted sabe que esto es de muerte”, yo le dije que creía en un Dios todopoderoso y que me puede sacar de esta situación, lo cual así lo hizo. Así que  me llevaron a Concepción, lugar en el que me trataron, y el cardiólogo que me atendió me dijo que el virus se detuvo al límite del corazón. Eso fue una tremenda alegría porque eso solo lo hace el Señor, la mano de Dios interviniendo porque para él no hay nada imposible. Y esto que hace Dios en la vida de uno lo fortalece más, además de entregarle una tremenda responsabilidad en la vida que es seguir hablando de lo que Dios puede hacer. Yo no puedo quedarme callado.

– ¿Le dejó alguna clase de secuela esta enfermedad, o ya está totalmente recuperado?

Gracias al Señor puedo decir que estoy casi sin secuelas, simplemente que esto me bajó las defensas y que me encontraron problemas a la tiroide, la cual con medicamentos se va tratando. Pero gracias al Señor ya puedo hacer un montón de cosas como seguir corriendo, jugar, levantar cosas. Así que gracias al Señor, porque él ha sido bueno en mi vida y me ha fortalecido en todas esas áreas. Yo en mi vida tengo la mano del Señor, y tengo la responsabilidad de decirle al mundo que Dios es real. Estuvo conmigo en el proceso de estrés, estuvo conmigo en el virus hanta, y sé que está conmigo en este momento.

– La iglesia necesita hoy un llamado de ánimo. Quiero que usted, luego de su tremendo testimonio, haga un llamado para que las personas puedan volver a confiar en ese Dios que a usted lo ha sacado de muchas cosas y ha estado en todo momento.

Bueno, hasta el día de hoy Dios sigue sanando, sigue libertando, sigue restaurando, sigue santificando, sigue levantando al caído y restaurando las almas. Él lo único que quiere es que estemos dispuestos y que nos pongamos en sus manos para que él nos use. Yo nací en la Alianza Cristiana y Misionera muchos años atrás, donde veía con mis propios ojos como mucha gente era liberada, sanada, restaurada, algo hermoso del Señor. Pero han pasado los años y en mi vida ha golpeado bastante aquello, porque si vi con mis propios ojos el poder del Señor, esto es un llamado de atención a mi vida. ¿Qué pasa? Si Dios es el mismo de ayer, hoy y siempre. Él quiere sanar, libertar, restaurar y salvar a las personas. Por eso el llamado para mis hermanos es preguntarles: ¿Qué está pasando? ¿El Señor está obrando en tu vida como él quiere hacerlo? ¿Te está usando para sanar, libertar o restaurar a las almas? Es un llamado que yo he visto en mi vida, el de ponerme en sus manos para que él siga haciendo lo que quiera hacer.

UN APOYO IDONEO

En aquellos momentos difíciles que vivió el Pastor Cesar, no solo encontró la ayuda del Señor, sino también de aquella que la Biblia llama ayuda idonea: Su esposa, la hermana Patricia Huenumilla. Y es que en una familia con 3 hijos, ella fue quien sacó adelante la tarea de contener y ayudar a la familia en el difícil proceso que sufrió el padre, algo bastante difícil si vemos que fueron dos los grandes problemas sufridos por el Pastor.

– Cuénteme como fue, como esposa, ver el proceso de estrés y de hanta que su esposo pasó.

Bueno, estar ahí con él y tener paciencia, porque nadie está libre de tener una enfermedad como el estrés o un proceso de contagio como el hanta. El día de mañana me puede pasar a mí, y tenemos que cuidarnos y ser el pilar de la casa no solo hacia el esposo sino que también con los hijos. Eso, el control, solo lo coloca Dios, porque desde el momento en que la doctora dice “esto no tiene cura”, uno como mujer se quebranta, pero ahí es cuando uno se da cuenta que es una hija del Señor y que él nunca nos va a dejar. Eso es como cambiar el chip y automáticamente viene la paz.

– Para usted personalmente, ¿Cuán difícil fue soportar este proceso de enfermedad de su esposo?

Fue difícil verlo cuando tuvo baja de defensas, cuando no se le bajaba la fiebre y los vómitos, todo esto después de salir de la UCI. E Inmediatamente después de eso lo vuelven a intervenir, pensando que por las bajas defensas se había contagiado de una meningitis. Ya eso era como, no sé, demasiado. Entonces ese fue un momento muy fuerte. Yo decía “¿Como va a ser tanta prueba en una semana?”. Así que solo oré toda esa noche, y luego llega el doctor a decir que no era meningitis, y ahí fue una alegría tremenda. Son pruebas difíciles, pero sabemos que Dios dice que nunca pondrá pruebas más pesadas de las que podamos soportar.

– Después de todo lo que pasó y las responsabilidades que tuvo con su esposo e hijos, ¿Cuán fortalecida se ha visto en el Señor?

Puedo decir que el Señor dice “No temas, yo estoy contigo. Siempre te ayudaré y te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Dios siempre va a estar con nosotros y eso me hace fortalecerme en él, y darme cuenta que cada día él nos ciñe de poder. Y estoy contenta de saber que tenemos un Dios real y presente, que hasta el día de hoy sigue siendo igual. Y bueno, yo vendo cosas en distintas partes, por lo que siempre cuento este testimonio para que la gente sepa de que Dios es bueno.

Nuestra hermana Patricia se muestra visiblemente emocionada, pero sus lágrimas no son de tristeza, sino de alegría,  al saber que su esposo, a pesar de todas las cosas que sufrió, sigue vivo y con un vigor digno de destacar. Y es que todo el proceso que sufrieron permitió que este humilde matrimonio pastoral se mantenga hoy más unidos que nunca, unidad que se enlaza con una sola misión: predicar a un Dios que puede rescatar a la gente de la muerte. Así hemos visto que lo han hecho en la comunidad donde viven en Carahue, y así sabemos que lo seguirán haciendo en su misión pastoral en este pueblo. Un matrimonio que ha sufrido con las pruebas, pero que hasta el día de hoy demuestra lo que todo cristiano debe tener como convicción total: confiar en el Señor a pesar de toda adversidad.

2 Comentarios

Ricardo Millape Martínez
Hno.Pastor Aravena Leyendo la entrevista que le realizaron, cada día doy fe que nuestro Señor Jesucristo es el Todopoderoso, es nuestro pronto auxilio. Agradezco a nuestro Señor que le haya recuperado y pueda seguir predicando su evangelio para el conocimiento de nuevas almas. Soy un hermano de la II Acym de La Cisterna Stgo. y me emocioné mucho con sus experiencias de salud que ha vivido.En estos momentos también estoy pasando por una situación de salud bien delicada, no obstante eso, tengo mi fe en nuestro Señor que el hará su obra según su voluntad.
Carola Reyes
Un abrazo pastor Cesar...que Dios siga fortaleciéndolo en su trabajo pastoral, salud y fanilia. Agradeczo sus esfuerzos y gran entrega en la obra del Señor...que muchos podamos imitar esa entrega...claro que sin dejar de cuidar la salud...hay que parar a veces. Un abrazo querido pastor.

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