Alegría en el servicio, fidelidad a su Señor

Alegría en el servicio, fidelidad a su Señor

  • Posted by Comunicaciones
  • On junio 28, 2018
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“… manifestar mi deseo de ingresar a estudiar en el Instituto…”, así se lee en la carta de solicitud que el hermano Benjamín Alvarado hizo llegar al Rector del Instituto Teológico de Temuco a comienzos del año 1974. La respuesta afirmativa de Don Ramón Woerner enviada por telegrama no se hizo esperar, los telegramas en esa época eran la forma más rápida de comunicación. El Instituto Teológico hizo arreglos para que el nuevo estudiante y su familia pudieran vivir en la casa pastoral de una iglesia cerca de Temuco. “Acepto las condiciones”, corto y preciso es el telegrama de respuesta de Benjamín al telegrama enviado por el Rector. Así comenzó la historia de este hombre y su familia. Un llamado al servicio, una vida de caminos con el Señor.

La hermana Baldomina Oyarzo recuerda “Benjamín era de Coyhaique, Fidelia era de Puerto Cristal y los conocí antes de que se casaran”, allá en Puerto  Ibañez. “Él era un hombre muy consagrado y comprometido con el Señor”. Los recuerdos de quienes lo conocieron comienzan a salir. El primer año de estudio en el Instituto vivieron en calle Trizano, al lado del pastor Higueras, afirma la hermana Emilia de Fuentes.

 

 

También hay otros recuerdos, imágenes de su ministerio en el norte chileno: “Por estas calles caminamos repartiendo folletos e invitando casa por casa a la Escuela Dominical”. Así me dice la hermana Erika Velásquez que lo acompañó cuando el matrimonio Alvarado plantaba la iglesia en Antofagasta. Esta misma hermana recuerda una anécdota de esos tiempos: En una ocasión yo iba repartiendo invitaciones con el pastor y golpeamos una puerta para entregar el folleto. Los nortinos son desconfiados, no nos quisieron abrir y gritaron desde adentro: “no hay nadie”, y el pastor Benjamín les gritó: “menos mal que no vinimos”. El sentido del humor, la alegría en el servicio en la tarea de plantar una iglesia.

“Lo recuerdo cantando con alegría y tocando su acordeón en las campañas evangelísticas carperas”, agrega alguien que lo conoció cuando hizo su práctica como estudiante en la Primera Iglesia de Temuco. Por mi parte yo siempre recuerdo su anhelo de vida profunda y su deseo cuando dijo: “Tenemos que orar por un avivamiento en la Iglesia Nacional”, en una reunión interdenominacional en Buenos Aires. También hay que decir que era sorprendente su actitud, su dinámica y fuerza para promover la obra y la ofrenda misionera algo que muchas veces vimos en los cultos misioneros en ACMA Boedo.

La Alianza Cristiana y Misionera de Chile no puede olvidar que fue impactada por el ministerio de Benjamín en este país. La historia dice que a comienzos de la década de 1980 la Iglesia nacional carecía de un sistema e infraestructura que pudiera sostener la obra misionera. Entonces surgió en la iglesia ACYM de Lautaro pastoreada por Benjamín Alvarado. Esa iglesia fue la pionera en comenzar con el proyecto para sostener la obra misionera a través de la ofrenda por Promesa de Fe. Hasta una Junta General llegó Benjamín Alvarado, con la propuesta de comenzar una promesa de fe para la tarea misionera. Debemos reconocer que esa decisión valiente, la fe puesta en acción, fue el comienzo de lo que ahora tenemos como Departamento Nacional de Misiones. Una pequeña iglesia, una gran iglesia, que escuchó la voz de Dios inició el movimiento misionero que hoy tenemos.

La tarea misionera en el norte de Chile a partir de la Promesa de Fe, logró que se plantara la iglesia en Antofagasta.  Cuando la iglesia necesitó un pastor nacional para consolidar esa obra fue el pastor Benjamín Alvarado quien asumió el desafío y viajó al norte. Eso fue un segundo paso de fe de la iglesia de Lautaro. Primero ofrendaron el dinero y después ofrendaron a su pastor. Al llegar a la ciudad, la familia pastoral vivió en la casa que había en la iglesia de Vista Hermosa. La primera tarea pastoral fue construir el templo en Vista Hermosa, aprovechando la pequeña propiedad que ya había. Eso significó un gran trabajo considerando que antes de salir al norte la iglesia de Lautaro había terminado de construir una nueva casa pastoral. Entre las dificultades del nuevo lugar hay que saber que en Antofagasta no hay locomoción para ir desde Vista Hermosa al sector de Coviefi así que el pastor bajaba desde la parte alta de la ciudad, caminando hasta Avenida Argentina para tomar la locomoción que lo llevara.

Desde Antofagasta la familia Alvarado viajó a la Patagonia. Allá en el sur argentino Benjamín Alvarado desarrolló un tremendo ministerio pastoral. Allá en el extremo del sur americano escuchó la voz de su Señor llamándolo al descanso después de terminar su tarea. Demos gracias por su vida, recordemos su obra en este país y busquemos escuchar la voz de Dios para llevar el mensaje de Cristo Salvador, Santificador, Sanador y el Rey que pronto viene hasta lo último de la tierra.

Escrito por pastor Juan Roberto Perez

5 Comentarios

Rodolfo Salgado
Solo decir que sentí mucha emoción encontrar una reseña del pastor Benjamín Alvarado y su obra en la causa del señor yo fui testigo de su pasión misionera, de su cariño por la iglesia y de como lidero la fundación del departamento misionero de nuestra iglesia en Lautaro, muchas gracias por compartir tan cariñosa biografía, debo confesar que tengo una profunda tristeza por su partida, el me bautizo y me tuvo mucha paciencia que agradeceré hasta mis finales días.
Ester Vera
Hermoso recuerdo, estuve ahí en las dos primeras fotos, muchas vivencias, agradezco a Dios por su vida, fue de gran bendición.
Bella Molina
Hola, hermanos la iglesia cercana donde vivió y trabajó en la Iglesia fue A.C.y Misione ra de QUEPE.
Bella Molina
Hola, hermanos la iglesia cercana donde vivió y trabajó en la Iglesia fue A.C.y Misione ra de QUEPE.
Hugo Monsalve
Que emoción me embarga,conoci al Señor en una carpa evangelista en la Cuidad de Lautaro en una predicacion de el. Me bautizo, forme parte de los inicios de todo lo que fue el movimiento misionero en el norte del pais. Recuerdo a mi pequeña Iglesia de Lautaro,con cuanta pasión serviamos al Señor y Dios, pasión que nos inculcó nuestro pastor Benjamin Alvarado. Podría seguir, son muchos los recuerdos.La gloria y la honra es del Señor. Mi padre espiritual siempre te voy a recordar. Hugo Monsalve Acym LaFlorida

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