Oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio.  Efesios 6.19

Lo que cada persona necesita en este mundo es el Evangelio; sí, El EVANGELIO con todas sus letras. La autoayuda o cualquier terapia centrada en el hombre no responderá a las preguntas y contradicciones que cada ser humano vive o experimenta. Las cifras de depresión y enfermedades mentales van en aumento cada día, porque el ser humano en lo más profundo de su ser necesita algo que no encontrará ni en las personas, ni en las cosas, ni en los logros que pueda alcanzar en esta tierra.

En la Escritura encontramos las respuestas a todas las interrogantes que se agolpan en nuestra mente: nuestro origen, nuestra naturaleza, nuestro propósito, nuestro destino, está claramente definido en aquel Libro, cuyo propósito es mostrarnos, como un espejo, quienes somos, quien es Dios, la separación que existe entre nosotros y Aquel que nos creó para su gloria y la salvación que se nos brinda a través de Jesucristo. El evangelio en todas sus dimensiones debe ser dado a conocer, pero no debemos olvidar que el mensaje central de aquellas buenas noticias es Dios mismo: Emanuel, Dios con nosotros; restaurando aquella relación rota y viviendo en nosotros, a través de su Espíritu Santo.

El tesoro más preciado del Evangelio es Dios mismo. Como decía el salmista: Oh Dios, tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua —SALMOS 63:1 El salmista no dice “mi carne anhela tu salvación”, o “la sanidad”, o “el perdón de mis pecados”; dice “mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela a ti Dios”, “tú eres el DON más preciado”. Todos los dones del evangelio, son el medio para alcanzar un fin mas sublime aun, Dios mismo en nosotros, Emanuel.

 

  • Oremos para que en cada iglesia local se predique el evangelio y se dé a conocer con claridad cada una de sus dimensiones.
  • Oremos para que cada pastor, predicador y maestro centre su mirada en las preciosas palabras que traen buenas noticias de libertad a los hombres.
  • Oremos para que el evangelio sea predicado en todo el mundo, en los lugares donde aun no hay noticias de Jesucristo.