Deléitate en el Señor

Por A. B. Simpson

El corazón de Daniel estaba lleno del amor de Dios, para Su Obra y Su Reino.  Sus oraciones fueron una de las fuerzas más poderosas de su tiempo.  A través de ellas, el SEÑOR le concedió la restauración de Israel a su propia tierra, y también una aceptación por parte de los reyes del mundo y sus príncipes, del Dios sobre Quién él testificaba y por Quién él vivía.

Hay una preciosa promesa en el Salmo 37 – Deléitate en el Señor, y ÉL te concederá los deseos de tu corazón (vs. 4)  Es legítimo quizás entender ésto no sólo en el cumplimiento de nuestros deseos, pero más aún en la inspiración de nuestros deseos: el respirar profundamente Sus pensamientos en nosotros para que en nuestras oraciones haya un concierto con Su voluntad y así tener una respuesta certera de Su divina providencia.

SEÑOR, enséñame Tus pensamientos.  Piensa TÚ Mismo, en mí; entonces yo siempre pensaré los Tuyos.

SEÑOR, enséñame Tus pensamientos.  Muéstrame Tu plan divino; sálvame de todos mis planes y trabajos y dirígeme a los Tuyos.

Cita Bíblica

Deléitate en el Señor—Salmo 37.4