Henry Weiss: el apóstol del sur

En el mes de abril del año 1897 arribó al puerto de Talcahuano, en el centro sur de Chile, un misionero desde Norteamérica que marcaría fuertemente a gran parte de la sociedad chilena. Fue un hombre de gran fe, persuadido por el amor de Cristo y con pasión por predicar el Evangelio.

Este era Henry Weiss quien llegaba acompañado por su esposa Kate y un amigo canadiense, Albert E. Dawson. Pocos años antes, el misionero Weiss había escuchado predicar al pastor Alberto Benjamín Simpson, que instaba a llevar las Buenas Nuevas de las Sagradas Escrituras a los «lugares oscuros».

Weiss con mucha eficiencia utilizó un instrumento industrial poderoso en aquellos años iniciales del siglo XX. Creo una imprenta y junto con ello nace en Chile el primer periódico disidente de la religión establecida por el Estado, llamado «La Alianza». Y aun cuando prontamente es obligado a callar por la intolerancia de pensamiento de esa época, se las arregló para seguir imprimiendo tratados, himnarios y porciones de la Biblia, que distribuía gratuitamente. Los dos primeros periódicos «la alianza» y «la verdad» fueron cancelados. Pero siguió imprimiendo material cristiano y luego, en 1913, se creó la revista «Salud y vida», que sigue vigente hasta hoy. Con el tiempo, la imprenta y editorial «Alianza» distribuyó materiales bíblicos y doctrinales a toda América Latina.

No menos difícil fue la tarea de compartir la fe en Jesús, ya que al trasladarse a Valdivia con el fin de formar allí una iglesia, obtuvo una fuerte oposición, la que en muchas ocasiones pasó de los límites legales para llegar a la agresión física contra quienes profesaban la fe cristiana. Varias fueron las ocasiones en que estuvo en peligro la vida de Weiss y de aquellos que le acompañaban.


Sin embargo, la obra continúa, ya para 1905, en la conferencia anual, se contaba con mas misioneros que se sumaban a la obra, entre ellos destacan Alberto Dawson, Memmo Zook, Guillermo Mcdonald, Sara Klar, Elisa Aeby; Walter Feldges, Wilfred Diener, Gunstad, Bird Padget, Earl Clarck,  Anna Erskine, Charles Volstad, Evaristo Eck, Guido Bucher, Malom Amstutz, Jaime Woehr, Raymond Woerner y otros.  Todos ellos contribuyendo de manera importante al avance del Reino.

La muerte inesperada de Weiss, en mayo de 1915, deja a la iglesia con un sentido de orfandad. Pero Dios envía hombres con la misma pasión y entusiasmo, que seguirán la labor entre los chilenos. Se recuerda como pioneros en el Sur de Chile al misionero Charles Le Fevre y a su esposa, quien construyó la primera lancha evangelística en las islas de Chiloé, llamada «La Luz». Más tarde llegó John Bucher, quien construye dos barcos con propósitos evangelísticos. 

LeFevre además fue pionero en la preparación teológica, comenzó con el instituto bíblico itinerante entre la ciudad de Valdivia y Victoria, y en el año 1921 se fusionaron los estudiantes de esas dos ciudades en la propiedad ubicada en calle Dinamarca, donde luego de mucho esfuerzo, se levantó el edificio que sigue de pie hasta el día de hoy. El actual Seminario Teológico en el año 2021 cumplirá 100 años de servicio en la preparación de pastores para la ACYM y otras iglesias hermanas.

Nuevas generaciones arriban a nuestro país, son los hijos y nietos de nuestros fundadores, extendemos nuestra gratitud a Dios por sus vidas, por la obediencia a su Palabra, por su fidelidad en el servicio.

Hoy, la Alianza en Chile  se extiende con sus templos desde Arica a Punta Arenas, teniendo obra y pastores en más de 150 ciudades, cuenta hoy con alrededor de 17.000 miembros que siguen unidos para servir a Dios y a la patria por medio de diversas formas. Se suma a esto los misioneros chilenos que han ido a diversos países del mundo, y siguen yendo con la visión que implementaron nuestros pioneros, los misioneros que llegaron desde Estados Unidos.

La actual ACYM Chilena es el fruto del esfuerzo de muchos misioneros que con una gran disposición al sacrificio por causa de Cristo, mostraron un gran anhelo para cruzar fronteras pasando de  los pueblos de Contulmo a Victoria, de Quillem hasta la isla de Chiloé, obra que hoy se extiende hasta el norte de Chile. La lealtad a la Palabra de Dios y el celo por preservar el mensaje sin adulterarlo, es la llama que consume el corazón de los primeros hermanos.

Ya han pasado mas de 120 años desde la llegada de la misión norteamericana, hoy les decimos gracias.

“Reconoce, por tanto, que el Señor tu Dios es el Dios verdadero, el Dios fiel, que cumple su pacto generación tras generación, y muestra su fiel amor a quienes lo aman y obedecen sus mandamientos”. Deuteronomio 7:9