Llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo

Por A. B. Simpson

Si hemos de permanecer en Cristo, no podemos tener confianza en nosotros mismos (en el “yo.”)  Represión del yo debe ser una necesidad primaria para una eficiencia y llenura espiritual.  Rápidamente queremos ser protagonistas en tiempos de crisis.  Cuando algo que nos interesa surge, decimos lo que primero se nos viene a la mente bajo impulsos inmediatos.  Después, quizás, pueden pasar las semanas donde dejamos nuestros pensamientos a un lado y tomamos los del Señor.

Es solo cuando nosotros nos hacemos a un lado que el Señor nos puede usar.  Así que dejemos al “yo” al margen, suspendiendo nuestra voluntad y deseo sobre cualquier cosa hasta que hayamos podido ver el tema y decir, “Señor, ¿cuál es TÚ voluntad?  ¿Qué piensas TÚ de ésto?

Aquellos que permanecen en Cristo tienen el hábito de la quietud y la reserva; no opinan desenfrenadamente y sobre todas las cosas; no siempre sabrán qué es lo que harán.  Ellos con deferencia detendrán sus propios juicios y caminarán con mucho cuidado y delicadeza ante Dios.  Es nuestra dureza de cerviz y espíritu impulsivo que tan a menudo no nos permite escuchar y seguir al Señor.

Cita Bíblica:

Llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo—2 Corintios 10.5