Jesús y los extranjeros


Miercoles 20 de Septiembre 2017 | Comunicaciones ACYM

En cada situación, Jesús mostró respeto a los extranjeros y con compasión satisfacía sus necesidades y no hizo ninguna distinción entre ellos.


Jesús y los extranjeros

Sólo unos pocos encuentros de Jesús con extranjeros han sido registrados en la Biblia. En su conversación en el pozo con la Samaritana la cual pertenecía a una comunidad que era despreciada y marginada por los judíos, Jesús mostró su respeto, compasión y comprensión.

Cuando un centurión, de la odiada e invasora armada romana, se acercó a Jesús para la curación de su siervo (Lc.17, 1-10), Jesús honró al centurión delante de la multitud por su entendimiento de la autoridad y su fe, además curó a su siervo.

Durante una visita a Tiro, cuando una mujer sirofenicia se acercó a Jesús para pedir la liberación de su hija de espíritus demoníacos, Él no la ignoró porque no pertenecía a la comunidad judía, sino más bien sanó a su hija.

Jesús y los extranjeros En cada situación, Jesús mostró respeto a los extranjeros y con compasión satisfacía sus necesidades y no hizo ninguna distinción entre ellos y la población judía pobre y vulnerable que él estaba ministrando.

Cuando Jesús describió el juicio del tribunal de Cristo en Mateo 25:31-46, se refiere específicamente a los fieles que habían invitado a los forasteros (v.35). Los forasteros en el primer siglo en Palestina eran extranjeros no judíos, y solían ser pobres y no pertenecían a la comunidad. Jesús estaba haciendo hincapié en esos forasteros que estaban desesperados y necesitados, y fueron de su preocupación como lo fueron los judíos pobres, las viudas y los huérfanos.





Ver noticias publicadas