Evangélicos se organizan para ayudar a haitianos en Osorno


Lunes 19 de junio de 2017 | Comunicaciones ACYM

Segunda Alianza Cristiana y Misionera de Osorno


Evangélicos se organizan para ayudar a haitianos en Osorno Por captar la instrucción o por imitar al resto, Donald Chrismon (27 años) y Francois Jnbony (42 años) se ponen de pie o se arrodillan a la hora de rezar, según lo que les dice quien guía la ceremonia en la Segunda Iglesia Alianza Cristiana y Misionera de calle César Ercilla, a la que llegaron invitados por una de sus seguidoras para que participen en los cultos, como también compartan en el comedor abierto que ahí disponen tres veces a la semana.
Ambos son haitianos y llegaron en busca de una oportunidad laboral, para así dejar atrás las necesidades de su país de origen que fue azotado por un terremoto 7,3 grados Richter en 2010. En la actualidad Osorno se ha convertido en una alternativa para ellos, a pesar de las bajas temperaturas a las que no están acostumbrados.
Sin embargo, han debido sortear diversas necesidades como la falta de ropa abrigadora para vestir durante esta temporada otoño-invierno, como también pasar las noches en los escasos colchones que han logrado recolectar para ellos dentro de las diversas iglesias evangélicas que están realizando una cruzada solidaria por este grupo de inmigrantes.

Hora del culto

Con Biblia en mano, llegan por lo general puntuales para participar de las prédicas. Escuchan con atención y dan las gracias o "amén" con la pronunciación que de a poco han ido aprendiendo.

"Llegué a Chile el 17 de febrero pasado, primero a Santiago. Mucho calor allá y me vine porque tengo un primo en Osorno (sic), además que en Santiago no teníamos pega para pagar el arriendo", dice Donald Chrismon, acompañado de Francois Jnbony, quien no comprende mucho español, pero concurre a la Segunda Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, donde hay iniciativas para ayudar a estas personas y así comprendan mejor el castellano, como también entregarles alimento los lunes, miércoles y viernes en un comedor.

De los nueve haitianos que concurren a este templo, pocos conocen el idioma asegura Olga Pérez, quien ha logrado una cercanía con ellos desde que llegaron a participar.

"Saben muy poco español, pero Donald nos conecta con el resto. En mi casa tenía colchonetas de cuando uno salía en carpa y quedaron (...) como ellos tenían la necesidad se las regalamos, más unas frazadas que uno ha ido cambiando", afirma Pérez, quien describe su iniciativa en su inspiración cristiana de "ayudar al prójimo", ya que asegura, no eran insumos en mal estado, solo cosas que dejó de usar o que fue renovando.

Asimismo, esta mujer fue más allá e invitó al grupo a su casa: "Un día le dije a mi hija que por qué no los invitábamos a una once y ella les habló a Donald y se corrió la voz para que fueran a mi casa".

María Elena Pérez, hija de Olga, llevó a Donald y Francois. "Un día pasé por la plaza de Armas haciendo mis trámites y me pregunté si acaso habrán comido, entonces me acerqué a ellos y les di una platita y los subí al auto, porque yo les quería mostrar que acá había un comedor", recuerda María Elena, quien comenta que al comienzo hubo rechazo por parte de los haitianos, ya que sentían miedo.

Evangélicos se organizan para ayudar a haitianos en Osorno Experiencia en Osorno

Chrismon, quien se vino de Santiago por no encontrar trabajo y encontrar la ciudad poco "amable" con ellos, viajó hasta Osorno donde sí encontró una fuente laboral con la cual cancela un arriendo.

"Ahora trabajo en la construcción y me gusta porque yo soy un profesional de eso. En Haití tenemos la escuela que la hice completa, pero no hay posibilidades de ir a la universidad, por eso buscando vida fui un día a República Dominicana", dice Chrismon, quien cuenta que en ese país aprendió algo de castellano.

Sin embargo, asegura que su experiencia no fue grata, porque sintió el racismo: "eso no me gustó. También he visitado México y Panamá, pero por no tener la misma raza son racistas", detalla.

En esa línea, el pastor del templo de calle César Ercilla, Rubén Yáñez, manifestó que "ellos están en una situación bastante precaria en nuestro país, entonces desde el ámbito humano y cristiano debemos ayudarlos".

En cuanto a las clases de castellano que les quieren impartir a los miembros de su comunidad, el pastor aseguró que están definiendo los horarios en los que se reunirán los haitianos con el profesor durante la semana, pero que "el proyecto se hará sí o sí", ya que consideran que es una gran necesidad para estos inmigrantes que de a poco comienzan a ser un grupo más numeroso en la zona.

Fuente y fotografía: Austral Osorno



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