Recordamos al pastor Eladio Medina, a 2 años de su partida


Martes 11 de Abril de 2017 | Comunicaciones ACYM

"Yo creo que con la experiencia de vida, los ancianos pueden ser un gran aporte para la Corporación"


Pastor Eladio Medina, a dos años de su partida El 13 de abril se cumplen 2 años de la muerte del pastor Eladio Medina, quien sirvió en la iglesia nacional por más de 42 años, y que junto a otros pastores marcó una importante generación de cristianos en el sur de nuestro país. Nació en junio de 1940 en la ciudad de Loncoche y conoció el Evangelio en la ciudad de Purranque. Recuerda su conversión así: "Era el año del gran terremoto cuando el predicador mostró la diferencia entre el viejo y el nuevo Adán...esa noche acepté a Cristo como mi Salvador". (Revista Salud y Vida, 1970)

En el año 1963 se casó con Gladys Pérez, su fiel compañera de ministerio y con quien tuvieron 5 hijos. Se graduó del Instituto Teológico en el año 1969, y durante 6 años trabajó con el ministerio de Carpas y Películas Evangelísticas, un trabajo de sacrificio, recorriendo cientos de kilómetros cada día. Comenzó a ejercer el ministerio pastoral en las iglesia de Lautaro, Primera de Lebu, y posteriormente en Temuco en la Primera, Tercera, Cuarta Iglesia y Villa Valparaíso.

Antes de su muerte, el pastor Eladio nos contó sobre su vida y ministerio, sobre la fe, los duros momentos de su enfermedad y su mirada en relación a la iglesia. Después de jubilarse en julio de 2014, el pastor Eladio Medina dedicó sus días de retiro a estar con su familia, a su casa y el campo. Aunque en ese momento reconoció que fue un período difícil debido a los tiempos de enfermedad que enfrentó, también reconoció cómo el Señor le sostuvo desde el día en que le llamó.

¿En qué áreas se desempeñó?

Yo vine a estudiar para ser pastor y lo que menos he hecho es ser pastor, no porque no me guste sino porque simplemente antes de terminar el Seminario ya estaba trabajando en carpas y corportaje, que es la venta de literatura y proyección de películas, un ministerio de evangelismo nuevo que se formó en los años 1968 hasta el 1975. Entré al seminario por la necesidad de prepararme para compartir la Palabra, yo tenía muchos amigos y muchas veces no me sentía capaz de entregar lo que la gente necesitaba, entonces pensé, debo prepararme para hacerlo y mientras estudiaba, todo los veranos trabajaba en la carpa como evangelista.

Después, mientras estudiaba, con mi esposa servimos como pastores en la comuna de Lautaro, y después nos trasladamos a Lebu por tres años, hasta 1977. Ese mismo año, asumí como profesor en Seminario Teológico durante 8 años, mientras tanto comenzábamos la obra en Villa Valparaíso.El verano de 1985 nos trasladamos a la primera ACyM de Temuco, estuvimos por 16 años sirviendo y ese tiempo lo dediqué sólo al pastorado. Luego, invité a trabajar al pastor Moisás Díaz.

Durante once años, desde 1988 a 1999 serví como presidente de la Corporación y luego 5 años en el departamento de Misiones, tarea que ejercí en paralelo como director regional de CLA (Confraternidad Latinoamericana Aliancista), durante 12 años.

Al tener tantas responsabilidades, ¿cómo logró el equilibrio entre el ministerio y el hogar?

La mayor responsabilidad con los hijos la tuvo mi señora, porque yo no estuve mucho tiempo en casa por los cargos, cuando estuve más tiempo en casa fue cuando pastoreé la primera iglesia de Temuco. Porque la mayor parte que estuve en el ministerio fue en cargos administrativos.

Logramos el equilibrio organizándonos, los chicos participaban en la iglesia y estábamos todos juntos, nunca dijeron que no querían ir, y cuando estaban en la edad de juveniles si no querían ir, tenían que hacerlo de todas maneras.

¿Cómo ha sido vivir este tiempo de retiro?

Bueno, no ha sido muy fácil. Acostumbrado a tanta actividad, parar de una buena vez el ritmo por un lado, pero por el otro lado queda la sensación de que los ancianos somos como desechables, nadie los toma en cuenta. Yo creo que con la experiencia de vida, los ancianos pueden ser un gran aporte para la Corporación.

Durante este tiempo me he dedicado más bien a la casa y al campo, aunque ahora con la enfermedad no ha sido mucho el tiempo que he tenido para disfrutar la jubilación y la vejez. No ha sido un tiempo muy fácil, pero una cosa que puedo reconocer es que el Señor me ha sostenido desde el día en que me llamó.

¿En este tiempo de enfermedad, cómo ha vivido su fe?

He pasado por etapas muy duras, estuve 2 meses en el hospital, donde no recuerdo absolutamente nada, los hijos me cuentan lo que hacía. Hasta hoy, sigo sufriendo secuelas de la enfermedad y por supuesto, hay días en que me canso. Yo he tratado descansar, confiar en el Señor, aunque a veces no encuentro alguna de explicación del para qué de esta enfermedad, en varias ocasiones le he dicho al Señor que haga lo que Él decida, porque yo sé que él puede sanarme y yo espero esto, hasta el día que vuelva a ser operado. Pero si Él no quiere eso, que las manos de los médicos las use para mi recuperación.

Con esto no quiero decir que estoy renunciando a la vida, amo la vida, quiero compartir más con mis hijos y mis nietos, quiero aportar en lo que pueda en la obra. Sueño con volver a la congregación del campo que está muy decaída. Visitar, dar consejos. No soy yo, no son los médicos, sino que Él toma la decisión y si uno supiera claramente, podría muy bien decir como Pablo "yo quisiera partir y estar con el Señor lo cual sería mejor", pero con ustedes me quiero quedar, entonces hay un conflicto de interés en eso. Pero por otro lado, uno está dispuesto a que el Señor tome la decisión final. La fe ha aumentado y descanso en Él ya que a veces los dolores no me dejan mucho y ahí se generan los conflictos.

Fuente: Revista Salud y Vida, 2015. Entrevista realizada por Marcia Paillaleo, 1ra Iglesia de Temuco



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