Un siervo de Dios para el mañana


Martes 09 de Enero de 2018 | Comunicaciones ACYM

"No somos nosotros, no son nuestras estrategias, no es la fuerza de nuestra economía, ni la comodidad de nuestros templos, no. Lo único que puede traer esperanza y restauración a las vidas destruidas por esta sociedad sin Dios, es Cristo y su evangelio."



Un siervo de Dios para el mañana 1. Debe conocer su realidad social.

"Ahora bien, ten en cuenta que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. La gente estará llena de egoísmo y avaricia; serán jactanciosos, arrogantes, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, insensibles, implacables, calumniadores, libertinos, despiadados, enemigos de todo lo bueno, traicioneros, impetuosos, vanidosos y más amigos del placer que de Dios. Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad. ¡Con esa gente ni te metas!" 2ª Timoteo 3. 1 – 5.

Pablo describe acertadamente la impiedad de las personas de los últimos tiempos. Esto nos lleva a pensar que conocía la realidad social en que vivía, conocía el mundo en que debía desarrollar su ministerio. Estaba al tanto de lo que ya pasaba en la sociedad en que desarrollaba su labor ministerial.

Los profetas del A.T., el ministerio de Jesús y los apóstoles coinciden en lo mismo, conocían el medio social donde estaban y hablaban de manera pertinente a sus contemporáneos. No andaban en las nubes ni vivían en una burbuja. Estaban inmersos en la realidad social de su época.

Un siervo de Dios para el mañana, debe conocer la realidad social donde desarrolla la labor ministerial, no solo debemos ser expertos en la interpretación de las Escrituras, sino de la sociedad a la que hablamos.

¿Qué sabemos de la insuficiencia para acceder a la educación, la salud, la vivienda? ¿Qué sabemos de la filosofía económica que hay detrás de las AFP, cómo se distribuye el presupuesto de la nación? ¿Cuál es la filosofía de cada partido político? ¿Qué conocemos de los proyectos de ley en desarrollo? ¿De las condiciones en que trabajan muchas personas? ¿De la situación de los migrantes que llegan a nuestro país?

Un siervo de Dios no puede ignorar lo que sucede a su alrededor, en un mundo tan cambiante como el nuestro. Conocer la realidad social permitirá que el evangelio sea contextualizado y dé respuesta a las preguntas del hombre y mujer del hoy.

Se debe seguir estudiando, conociendo, profundizando de manera sistemática diversos temas que suceden en la sociedad en que vives, de lo contrario hablarás a un mundo del pasado y nadie te oirá.

2. Deben vivir piadosamente

Huye de las malas pasiones de la juventud, y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con los que invocan al Señor con un corazón limpio. No tengas nada que ver con discusiones necias y sin sentido, pues ya sabes que terminan en pleitos. Y un siervo del Señor no debe andar peleando; más bien, debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no propenso a irritarse." 2ª Timoteo 2. 22 – 24.

Pablo aconseja a Timoteo acerca de vivir una vida piadosa. Sin duda que la vida de un siervo de Dios para el mañana debe estar marcada por la piedad.

De manera constante la iglesia ha remarcado un aspecto de una vida piadosa, lo que ha provocado descuidar otro elemento complementario de suma relevancia. La piedad no tiene una sola banda, sino dos que se complementan.

a. Una piedad contemplativa (estar con Dios).

Esto significa que pasa tiempo junto al Señor en oración, en reflexión ante Su Palabra viva, en dependencia del Espíritu de Dios. Esto trae como producto que se separa del mal, no practica lo que la sociedad hace, más bien lleva una vida en santidad. Pablo dice "Huye de las malas pasiones juveniles…" se llama a Timoteo, como siervo de Dios a apartarse de las pasiones de este mundo para vivir una vida piadosa y santa.

b. Una piedad activa (hizo el bien en todo lugar).

No solo se separa del mal, sino que desarrolla una vida piadosa en relación con las demás personas. Y en esto la iglesia y sus siervos estamos en deuda.

Cantamos himnos que dicen "que el mundo no es mi hogar" de que "soy peregrino aquí", que enfatiza el separarnos del mundo, del sistema socio-cultural en que vivimos y eso ha generado una mala comprensión en el mundo evangélico que nos ha llevado a vivir, como los esenios, fugados al desierto, para no contaminarnos con la maldad de esta sociedad.

No se trata solo de no hacer el mal, sino que además se requiere hacer el bien, y son cosas muy distintas. Los fariseos a quienes Jesús criticó severamente, no practicaban el mal, pero no hacían el bien. No eran piadosos con su prójimo.

De Jesús se dice que recorría todas las aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia.

De la iglesia apostólica se registra que tenía favor, es decir, hacía el bien para con todo el pueblo y el Señor añadía los que habían deser salvos.

Una vida piadosa debe usar ambas piernas para andar en medio de esta sociedad, se requiere encarnarnos en la cultura, en la problemática de nuestras ciudades. Si no somos empáticos frente a lo que pasa, si no nos dolemos con lo que pasa y buscamos soluciones para aquello, no tenemos derecho a que nuestro mensaje sea oído.

3. Deben estar sometido a la autoridad de las Escrituras.

"Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad." "Pero tú, permanece firme en lo que has aprendido y de lo cual estás convencido, pues sabes de quiénes lo aprendiste. Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra." 2ª Timoteo 2. 15; 3. 14 – 17.

Pablo sabía de las dificultades y tentaciones que el mundo presentaría a Timoteo. Sabía de las filosofías y los argumentos humanos que tratarían de reescribir el mensaje de Dios para la humanidad.

Frente a esa realidad que vivimos en el mundo actual y que se acentuará mucho más en el futuro, lo único que no nos dejará ser movidos por el mundo, es estar sometidos a la autoridad de la Escritura.

La Palabra de Dios es el punto de dique para soportar los vaivenes del mundo, de las filosofías humanistas e incluso de la teología. Nuestra máxima fuente de reflexión y de práctica es la Palabra de Dios, es todo el consejo de Dios bajo una sabia interpretación iluminada por el Espíritu de Dios.

Timoteo es animado a persistir en la Palabra y que la predique dentro y fuera de tiempo. Si no estamos convencidos del carácter sobrenatural de las Escrituras, toda nuestra predicación y enseñanza será vacía e infructuosa y con mucha facilidad podemos dar pasos a metodologías psicológicas que sutilmente se instalan en nuestras congregaciones.

4. Deben estar comprometidos con Cristo y su evangelio

"Así que no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que por su causa soy prisionero. Al contrario, tú también, con el poder de Dios, debes soportar sufrimientos por el evangelio. Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que he dejado a su cuidado." "No dejes de recordar a Jesucristo, descendiente de David, levantado de entre los muertos. Este es mi evangelio, por el que sufro al extremo de llevar cadenas como un criminal. Pero la palabra de Dios no está encadenada. Así que todo lo soporto por el bien de los elegidos, para que también ellos alcancen la gloriosa y eterna salvación que tenemos en Cristo Jesús." 2ª Timoteo 1. 8, 12; 2. 8 – 10.

El fruto del ministerio de Timoteo en la ciudad de Éfeso, rodeada de paganismo, sensualidad y atractivas filosofías humanas, requería estar comprometido con Jesucristo y su evangelio. Y hoy y con mayor razón, mañana será igual.

No somos nosotros, no son nuestras estrategias, no es la fuerza de nuestra economía, ni la comodidad de nuestros templos, no. Lo único que puede traer esperanza y restauración a las vidas destruidas por esta sociedad sin Dios, es Cristo y su evangelio.

Es urgente volverse a Dios y abandonar el ídolo del yo, del intelecto, del dinero, del consumismo, del prestigio social, del profesionalismo, del denominacionalismo, del orgullo religioso, del "yo sé más teología que tú", del "yo soy más espiritual que tú".

Es Cristo, solo Cristo y su gracia misericordiosa la que llega al corazón y transforma la vida de cada persona.



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