Un Pensar Diferente: Mi vida con Asperger


Martes 05 de Diciembre de 2017 | Comunicaciones ACYM

Un Pensar Diferente: Mi vida con Asperger

Desde hace ya seis años (desde 2011) tengo en mi mente una idea, un pensamiento, y es que siempre he sabido que soy especial, así me he sentido siempre: un niño que piensa sobre sí mismo que todo lo que le pasa es el sueño de otro niño más grande, gigante, y que yo estoy en su cabeza, es sus sueños y, mientras miro a mi familia alrededor medito en lo especial y afortunado que soy. Luego, por algún motivo que no conozco (o no recuerdo), me retan y vuelvo a la realidad.

Pero ya crecí. Mientras iba creciendo comencé a experimentar un mundo violento, un mundo incomprensible, el cual me hace preguntarme: ¿por qué hacen esto? O ¿por qué piensan así? ¿cómo no lo entienden? ¿seré yo el que está mal? ¿cómo es posible que todos estén equivocados? Estas preguntas me hacen sentido recién el día de hoy, pero mientras veía y experimentaba las burlas, risas respecto a alguna forma en particular sobre mi forma de caminar, mi interés por ciertos detalles, mi rigidez mental, el por qué me llevaba mejor con personas adultas que con niños de mi edad, el entender la mayoría de las conversaciones literalmente, o no saber si lo que me están diciendo es en serio o se están burlando de mí, si lo que me dicen es algo positivo o negativo, mis conversaciones que terminan siempre hablando de mí y de las cosas que me interesan, mi tendencia a buscar mis espacios de soledad, mi casi nulo interés en relacionarme con las personas y/o de sus conversaciones, mis dificultades para sentir empatía por los demás, mi manera de ver las cosas, incluso aún recuerdo las burlas y comentarios desagradables e hirientes de aquellas personas que no me entendían o me trataron con dureza porque no entendían por qué actúo de cierta manera (incluso dentro de la iglesia), mis chistes que entiendo sólo yo y, sobre todo, dos preguntas que se repiten en mi mente: ¿para qué soy bueno? ¿dónde encajo?

Durante mi infancia solía responder con garabatos y groserías cuando me frustraba o no se hacían las cosas a mí manera o como yo lo entendía. También, respondía con violencia (y a veces me golpeaba el rostro con puñetazos) frente a estímulos que no recuerdo ya, hablaba a los gritos o un poco más fuerte que lo "normal". No obstante, para mí, todo lo que yo hacía o decía era "lo normal".

Posteriormente, en el liceo, tenía buena llegada con todos mis compañeros de clases, pero siempre, o la mayoría de las veces estropeaba las conversaciones hablando de mí y mis gustos y lo que yo creía, o lo que yo pensaba respecto a ciertos temas, lo que terminaba por agotar la conversación; yo me sentía satisfecho, pero nunca se me ocurrió pensar en cómo se sentían los demás. Los alumnos de otros cursos solían decirme: "mental" o "mental won", "robocop", "technotronic", y es que se burlaban de mi forma de caminar y de bailar, no sé cómo es que debo moverme, y se burlaban de que fuera tan sabiondo, un sabelotodo de la física y las matemáticas, de las ciencias, y es que no me costaba nada.

Al día de hoy, llevo 17 días de la confirmación de mi autodiagnóstico, ¡por fin las respuestas a mis preguntas!: ¿para qué soy bueno? ¿dónde encajo? El psiquiatra, doctor Apablaza, me dijo: "veo en usted claros rasgos de Espectro Autista de Alto Funcionamiento" (en otras palabras, Síndrome de Asperger). Ahora que me confirman las sospechas que hay sobre mí por seis años entiendo por qué soy como soy, como era, y como probablemente seré pues el Síndrome de Asperger No es una enfermedad, sino una condición de vida que, según se cree, está relacionado con un problema de corte neurológico, del desarrollo del cerebro en la gestación. Sé que esto no me define, pero me da paz el saber dónde encajo y el saber que aun, así como soy Dios me amó de tal manera que su único Hijo Jesús murió por mí en la cruz para que yo no me pierda, mas tenga vida eterna (Juan 1:12).

Por amor y respeto hacia quienes tenían sus diagnósticos claros, procuré vivir la procesión por dentro por seis años hasta que no aguanté más, por mi familia y por mí. Deseo mejorar mis habilidades sociales, pero mi mayor anhelo es que Dios encause mis obsesiones y la ansiedad a algo provechoso según su plan de Salmo 138:8 y que, de esa forma, pueda ser de bendición a muchos para la gloria de Dios.

P.D.1: Creo firmemente que el Síndrome de Asperger en mí se ha atenuado por la obra del Espíritu Santo que mora en mí y está trabajando en mí carácter. Pero no se confundan, no hay nada que curar, Dios me hizo así. Aún con todo lo que he vivido dentro de la iglesia sigo asistiendo y sirviendo al Señor en todo cuanto pueda, no por las personas, sino mas bien porque Dios es quien me ha llamado. Jesús dijo: "el que a mí viene, no le echo fuera" (Juan 6:37). Así mismo, la Palabra de Dios declara: "Porque en Dios no hay acepción de personas" (Romanos 2:11).

P.D.2: Actualmente alumnos de psicología desarrollan su tesis de grado sobre "Vínculo con Dios a través de Experiencia Autista", referida a cómo viven la relación con Dios las personas con Espectro Autista, de la cual yo soy el sujeto de estudio. Toda la gloria, la honra y el honor sean para mi Dios y Señor Jesucristo.

Amén.

Jorge Carrillo Alvarado
Primera ACyM Puerto Montt





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