Ya que lo que se ve es Pasajero

Por A. B. Simpson

¡Qué cautivante la trampa de lo que se ve, y qué necesario que el SEÑOR nos mantenga sujetos a las cosas que no se ven!  Si el apóstol Pedro ha de andar sobre el agua—tiene que andar; si va a nadar—tiene que nadar; no puede hacer ambas cosas.  Si un pájaro ha de volar—tiene que mantenerse alejado de los cercos y los árboles y confiar en sus boyantes y flotantes alas.  Si se mantiene a ras del suelo, nunca surcará los espaciosos aires.

Dios tuvo que llevar a Abraham hasta lo último de sus fuerzas para que él viera que en su propio cuerpo no había nada que él pudiera hacer.  El patriarca tenía que considerar su cuerpo muerto y allí tomar al SEÑOR para toda la obra que él tenía por delante.  Cuando él dejo con considerarse a sí mismo y empezó a confiar en el SEÑOR en un 100%, entonces pudo persuadirse del hecho de que lo que Dios promete, ÉL también puede cumplir.

Ésto es lo que el SEÑOR quiere enseñarnos.  ÉL tiene que retener los resultados positivos hasta que aprendemos a confiar en ÉL sin tener éstos a mano; y entonces ÉL obra con gozo para que SU trabajo sea realidad tanto en los hechos como en la fe.

Esperemos sólo en ÉL hoy día para que se haga lo que ÉL quiera en la manera que ÉL quiera.

Cita Bíblica:

Ya que lo que se ve es Pasajero—2 Corintios 4.18