Casa de acogida Agar: un espacio de ayuda en tiempos de pandemia

Hace un par de semanas atrás la segunda Iglesia de Temuco comenzó un hermoso proyecto: poner en funcionamiento una casa de acogida para mujeres migrantes en riesgo social. Un espacio enfocado en aquellas personas que se han visto afectadas en parte, por la pandemia y por otra, los problemas económicos y sociales. Conversamos al respecto con el pastor Joaquín Oliva, encargado de este hogar de acogida, quien nos comentó sobre el proceso de creación, puesta en marcha y cómo han logrado ser de bendición para familias que se encuentran viviendo en este espacio.

  • ¿Cómo nació la idea de poder crear y establecer una casa de acogida para mujeres migrantes?

La Iglesia hace varios años viene escuchando el llamado de Dios para poder ser un agente de transformación social de forma activa dentro de la ciudad. A raíz de esto y lo que el Señor ha estado haciendo es que, en una situación puntual, donde un pastor de nuestra iglesia  tuvo la oportunidad de conocer el caso de una mujer haitiana que había dado recién a luz y estaba en una situación de vulnerabilidad y abandono en el hospital. Ella se encontraba con sintomatología depresiva y no podía autosustentarse a ella o sus pequeños, entonces en medio de esta situación y todo lo que ocurre en el país por la inmigración es que surge la idea de impulsar una casa de acogida y así se crea un proyecto formal para poder concretar esta idea».

  • Respecto al proceso de puesta en marcha, ¿Cómo ha sido? ¿Muy difícil?

«El proceso de Casa de Acogida ha pasado por diferentes etapas. El primero fue el proyecto piloto que surgió de una situación puntual, por lo que no se tenía pensado bien como iba a ser el día a día sino que, inicialmente, se comenzó a suplir necesidades de esta mujer haitiana con sus hijos. De a poco se les acompañó a ella y a su familia, formándose un equipo que le fue ayudando en lo que necesitaba. Luego se acercó una familia que se hizo cargo de acompañarla, pero fue hasta marzo que esta idea de casa de acogida tomó la forma total que tiene, esto en cuanto a que hubiera una estructura en el día a día. Ahora tenemos una coordinadora que está todo los días de la semana, hay horarios, están quienes preparan los alimentos, la idea es que la casa de acogida sea un espacio temporal de residencia para estos grupos familiares, pensando que después se puedan autosustentar. Entonces ese es el objetivo, que ellos puedan generar herramientas para después, por lo que el equipo ha estado trabajando en poder enseñarles muchas cosas».

Implementar una casa

«Otro punto importante de la casa de acogida y como ha ido avanzando es que hemos podido arrendar una casa y progresivamente ir implementándola. Uno de los desafíos que tuvimos en tiempos de frío fue comprar una estufa a pellet y gracias a los hermanos la compramos. No nos ha faltado el alimento, la ropa, los implementos de la casa han sido entregados por hermanos. Actualmente estamos en la búsqueda de hermanos y personas que quieran ser «socios» de la casa. La forma en que tenemos de que esta casa siga adelante es que podamos recibir la ayuda de hermanos y amigos a través de socios. Ya tenemos 12 comprometidos que están aportando con un monto voluntario. De esa forma hemos ido avanzando, y también con la ayuda de nuestra iglesia».

  • Desde que comenzó a funcionar el hogar hasta hoy, ¿Cómo ha funcionado? ¿Ya tienen personas viviendo en el hogar?

-Hasta el momento hemos tenidos 3 usuarias y 2 pequeños de una de ellas, dos mujeres haitianas y una peruana. Y la manera de que llegue gente es a través de redes que tengamos con organizaciones estatales, carabineros, PDI y con los mismos hermanos que han aportado datos. Para que una mujer con hijos pueda estar en la casa solamente hacemos una pequeña entrevista y, a través de eso, descartamos posibles negativas dado a la condición de la casa. Eso sí, una de las principales características que debe tener la mujer es que tenga deseos de trabajar y lo deje claro, porque de esa manera la tendremos el período suficiente para que ella pueda, junto a las herramientas que podamos entregarle, auto valerse y desarrollar su familia o quizá volver a su país, que son decisiones que ellas toman. Recalcar que la casa de acogida tiene normativas, perfiles de mujeres, pero es todo dado a las herramientas que tenemos. Sí hay opción de que personas puedan estar, tenemos una capacidad para 4 grupos familiares».

  • ¿Cuáles son los sueños y propósitos a futuro de esta casa de acogida?

-Soñamos que de alguna forma se vea reflejado el obrar de Dios en el corazón de cada una de las personas que vayan saliendo de nuestra casa. Soñamos también con que a futuro nos vayamos ampliando y tengamos más grupos familiares, pero nuestro sueño más grande es poder trabajar con un personal o equipo que pueda ser remunerado. Necesitamos esas formas para contar con jornadas completas de apoyo a la mujer y sus hijos o hijas, tener recursos para todo el grupo de trabajo. Tener profesionales y educadoras que estén en la casa, ayuden y enseñen a las mujeres. Algo importante en la casa es la educación psicosocial y esto se da en el día a día, cuando se hace el aseo, cuando se cocina, esos son los grandes anhelos que tenemos y que el Señor sea guiando el proceso.

  • Y finalmente para todos quienes están leyendo esta entrevista, ¿De qué forma se les puede ayudar para continuar con la casa?

Se puede apoyar de varias formas: una es orando, otra es compartiendo la información de la misma casa y para eso tenemos redes sociales y prontamente una página web. Otra forma es a través de socios que puedan ofrendar una cantidad mensual que nos permita tener algunas bases para lo que es pago de arriendo y cuentas básicas, y otra es específicamente con el tiempo y la profesión.

Para todos quienes quieran ayudar  a la Casa de Acogida Agar, pueden comunicarse con el pastor Joaquín Oliva, Celular: +56 9 5864 4446
E-mail: joliva@iglesiadinamarca.cl

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